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XINZO DE LIMIA, LA CIVITAS LIMICORUM

Según el relato de Estrabón Xinzo ocupa el lugar de la vieja Antioquia a quien los dioses, en castigo, hundieron bajo las aguas de la laguna de Antela convirtiendo en cínifes a sus pecadores habitantes. Appiano relata la gesta de los romanos cuando al mando de Décimo Junio Bruto cruzaron el río Leteo, otro de los nombres del río Limia, poniendo así fin a la leyenda del Flumen Oblivionis o río del Olvido según la cual todo el que lo cruzaba perdía la memoria para siempre. Para rememorar este hecho, en agosto se celebra la Festa do Esquecemento en la que los vecinos caracterizados de romanos y castrexos escenifican el paso del río Limia y otros pasajes de la historia limiana.

Xinzo jugo un papel preponderante durante la romanización, especialmente la Civitas Limicorum enclavada en el llano denominado A Cibdá, cerca de Nocelo da Pena, en Sarreaus. En este lugar aparecieron columnas, sepulcros, ladrillos, tégulas y monedas romanas. Marcelo Macías apunta que “hay claros vestigios del foso y contrafoso que en otro tiempo la rodeaban”. Con las piedras encontradas se construyó una ermita allí mismo que, con los años, acabó derrumbándose pero dejando el recuerdo entre los vecinos. Con el fin de preservarlas de un mal uso el párroco de Nocelo da Pena trasladó dos lápidas al atrio de la iglesia parroquial e hizo un pedestal sobre el que colocó una cruz. Con el tiempo los campesinos empezaron a considerarlas mágicas y protectoras contra todo tipo de males. Esta devoción supuso todo un problema cuando el obispado “donó”  las aras al Museo Arqueológico de Ourense en 1897. En el traslado intervino Marcelo Macías que, por cierto, no vivió ese día uno de los momentos más felices de su vida, pues los vecinos, bajo el grito “as pedras son nosas” asaltaron el atrio y tuvo que intervenir la Guardia Civil para poner transportar las lápidas.

Del conjunto patrimonial de Xinzo destaca su iglesia parroquial vieja que conserva de su originario estilo románico su aparejo, una portada con arquivoltas sobre columnas y un original rosetón. De los alrededores merece una visita la Pedra Alta de Antela y las ruinas del monasterio del Bon Xesús de Trandeiras con su iglesia con portada plateresca sin olvidarnos de la torre de A Pena, construida en el siglo XII, al igual que las otras tres que guardaban la laguna de antela.