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SANTUARIO DE LAS ERMITAS

Contrariamente a otros santuarios que suelen estar ubicados en lugares altos, para acceder al de Las Ermitas hay que descender camino abajo desde la carretera general hasta el fondo del barranco del Bibei. El viejo camino tradicional está jalonado por capillas de Vía Crucis del siglo XVIII con esculturas de buena talla. Alrededor del santuario se arraciman las casas y en el paisaje de rocas languidecen las vides y los viejos olivos.

El santuario tiene un origen común a otros muchos. Según la tradición, en tiempos del rey Sancho IV los rebaños que pastaban en las inmediaciones del Bibei bramaban hacia un punto. Los pastores inspeccionaron la zona y en un hueco en una roca bajo un peñasco y cubierto de vegetación encontraron una hermosa talla de la Virgen María. Allí se levantó una ermita y posteriormente se fueron construyendo otras seis con diferentes advocaciones, lo que acabó dando nombre al lugar. La primitiva de la Virgen coexistió con el santuario hasta el siglo XIX. La razón que se dio para demolerla fue que los romeros se llevaban trozos del peñasco sobre el que estaba construida y corría el riesgo de ruina. No obstante se cree que antes del hallazgo de la imagen de la Virgen ya había vida monástica en los alrededores.

Pero el milagro del hallazgo de la Virgen no es el único. Según la historia, hacia el 1624 don Alonso Mexía de Tovar, obispo de Astorga, mientras se encontraba de visita pastoral en San Miguel de Vidueira se vio aquejado de una dolencia repentina. Al encomendarse a la Virgen de Las Ermitas y tuvo una visión en la que ella le imponía las manos sobre la frente. En ese momento se levantó y estaba totalmente curado. En la actualidad, en la hospedería se puede contemplar el retrato del Obispo y la cama en la que tuvo lugar el milagro. En agradecimiento, don Alonso construyó una residencia para los mantenedores del culto y el administrador. Pero el verdadero artífice de Las Ermitas fue su continuador en la diócesis de Astorga, fray Nicolás de Madrid que había dirigido las obras del Panteón Real del monasterio de El Escorial. Lo más significativo de la obra actual se construyó durante su pontificado.

En diciembre de 1909 un corrimiento de tierras arrasó el pueblo pero la avalancha de tierra y rocas se desvió sin tocar el santuario.