Editorial

Magdalena cámaraLa primera vez que hice un recorrido por el interior de Ourense me quedé completamente hechizada y aún sigo presa del encanto. De su conjunto patrimonial lo ignoraba casi todo y tampoco imaginaba su riqueza paisajística y los cientos de rincones cargados de historia pasada y presente.
Hasta hace muy poco, los de fuera creíamos que Galicia era solo Santiago de Compostela y las playas de las Rías Bajas y Altas. Y con esa creencia errada me adentré en esta hermosa atierra, de robles, de pinos, de rosas en verano, de bancales de viñedos sobre valles de espejos y pueblos sumergidos durmiendo el sueño de los justos; una tierra viva, de sangre caliente que al brotar se trueca en manantiales sanadores; tierra de bruma románica y ascética en invierno; de mensajes sin descifrar en las piedras de sus castros, monasterios y castillos. Lugares paganos con insculturas herméticas, cristianizadas con cruces; enclaves mágicos propiciadores de la fecundidad y el amor; leyendas de cíclopes, de mouros y mouras; de tesoros ocultos. Ourense, la ciudad del oro, del agua y de las piedras.