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MONASTERIO DE SAN SALVADOR DE CELANOVA

El obispo mindoniense San Rosendo fundó el monasterio benedictino de San Salvador de Celanova en el siglo X, según consta en el documento suscrito por su hermano el infante Froila el 12 de septiembre del año 937, en el lugar de Vilar, “a un cuarto de legua de Vilanova dos Infantes. Al principio, el edificio consistía solo en un oratorio, una celda para orar, de ahí el nombre de Celda Nova o Cella Nova.

Monasterio de San Salvador de Celanova

Monasterio de San Salvador de Celanova

La familia de San Rosendo era de sangre real y era dueña de grandes posesiones. Su padre, el conde Gutierre Méndez, su madre Ilduara y su hermana Adosinda desarrollaron una activa labor fundacional.

El beneplácito de los reyes, unido a continuas herencias y donaciones, propició el cúmulo de tantas riquezas en tierras y castillos que el monasterio llegó a ser uno de los más poderosos de España. Ya desde los primeros tiempos tenía escuela monástica y una gran biblioteca. Su primer abad fue Franquila, quien un tiempo después intervendría en la fundación de San Estevo de Ribas de Sil, con San Rosendo.

En el siglo XII se construyó una iglesia románica que estuvo en pie hasta el XVII. La fachada actual  tiene tres cuerpos; cuatro pares de columnas en el primero y dos en el segundo; tres frontones partidos, ventanales, pináculos, escudo y estatuas de piedra. El gusto herreriano de la arquitectura contrasta con la decoración barroca.

Es de planta de cruz latina, dividida en tres naves. Destaca el retablo mayor de 1687 con escenas de la Natividad y la Pasión, obra de Castro Canseco. A ambos lados, celosías con las urnas de las reliquias de San Rosendo y San Torcuato. Las tallas iconográficas del coro alto, del siglo XV son también de gran valor. Destacan a su vez el coro bajo, la sacristía, las imágenes de los altares y dos espléndidas puertas esculpidas con bustos policromados.

De la iglesia se pasa al primer claustro del monasterio, con bóvedas del siglo XVI y pilastras que acaban en pináculos. Destacan las cuatro gárgolas con su reloj de sol. El segundo claustro es del siglo XVIII, de bella arquería y gusto jónico.

Del primer claustro se sale a la huerta del monasterio donde se encuentra la capilla de San Miguel, uno de los ejemplares más notables del arte mozárabe gallego y que, según la tradición, fue el oratorio inicial de San Rosendo.

 

LA DEVOCIÓN A SAN ROSENDO

Por José Pérez Domínguez

La devoción a san Rosendo se da por supuesta en el libro de la Vida, escrito por el monje Ordoño del monasterio de Celanova. Según él la gente le tenía mucha devoción al Santo. En la introducción del libro, después de hacer un pequeño excurso sobre la obra de Dios manifestada por sus mediadores, el autor afirma: “Entre ellos ese santo y amado de Dios, que es el obispo Rosendo, a quien iluminó con santas obras y su santidad se hace patente por sus hechos maravillosos. Supone que la gente conocía sus santas obras y disfrutaban de las gracias maravillosas que el Santo les concedía. Algo parecido sucede en la narración de los muchos milagros que hacía san Rosendo a través de las súplicas de todos aquellos que necesitaban su ayuda material y sobrenatural”.

Un acontecimiento que pudo haber ayudado a acrecentar la devoción a san Rosendo fue el milenario de la fundación del monasterio de Celanova. El Seminario de Estudios Gallegos “acogió la idea de celebrar en el año 1936, que ahora comienza, el Milenario del Monasterio de Celanova nombrando para organizarlo a una comisión integrada por Lois Iglesia e Iglesias (presidente del Seminario de Estudios), D. Mauro Gómez-Pereira (abad mitrado de Samos), Marcelo Macías (presidente de la Comisión de Monumentos de Ourense), Alberto Moreira (alcalde de Celanova), Florentino L. Cuevillas (de la academia de la Historia), Xosé Ramón y Fernández Oxea (secretario de la Comisión). Pero todo aquello acabó como el rosario de la aurora debido a la Guerra Civil.

En cuanto a la devoción a san Rosendo en Galicia y en Celanova hay que decir que en Celanova y en las comunidades monásticas que dependieron de Celanova, la devoción al Santo, por lo que se desprende de su Vida y de los documentos de su canonización, debió ser mucha. Sin embargo, fuera de las comunidades monásticas y del ámbito de influencia de las misma, la devoción a san Rosendo fue más bien escasa. El motivo pudo deberse a su procedencia noble cuna y su parentesco con los reyes de León y Asturias. Ser santo de devoción de los humildes y de los pobres sólo se consigue con mucho carisma para ser bien querido por ellos. Para darles confianza y para convertirse de la noche a la mañana en su abogado e intercesor ante Dios. Prueba de ello es que san Rosendo no fue el titular de la parroquia de Celanova hasta el año 1977, aniversario de su muerte. El patrón fue siempre san Salvador, y lo sigue siendo de la iglesia conventual. Eso demuestra que el pueblo de Celanova nunca consideró a san Rosendo como el santo próximo y conocedor de sus intimidades espirituales, ni siquiera de las materiales.

En la recuperación de la devoción a san Rosendo trabajó esmeradamente el canónigo de la catedral de Lugo, D. José Lombardero,  y D. Anxo Martínez, seglar cristiano de Ourense, ambos fallecidos. Este último movilizó a los artistas ourensanos pidiéndoles su colaboración en obras de arte sobre la figura de san Rosendo. También consiguió que se celebrara la fiesta del Santo el 1 de marzo.

En la década de los setenta y coincidiendo con el M aniversario de su muerte se produce un resurgimiento de la devoción al Santo. A los dos hermanos Iglesias Grande, curas de Celanova, se debe este repunte de devoción. Celebran con toda solemnidad las novenas de san Rosendo, preparan a conciencia la solemnidad del aniversario. Arzobispos, obispos, sacerdotes, mitrados de Galicia y del norte de Portugal participan en este evento, desacostumbrado en la villa, con la el apoyo inestimable de monseñor Temiño, obispo de Ourense. En esta fecha la parroquia de Celanova cambia de titular, pasando a ser de san Rosendo.

Sin embargo, se echo en falta una mayor participación del mundo de la cultura.

D. Luis Quinteiro Fiuza, actual obispo de Ourense, tomó con mucha ilusión la celebración del MC aniversario del nacimiento de san Rosendo, intentando que sea para la diócesis de Ourense un revulsivo de identidad cristiana y de animación misionera. Para ello nombra como delegado a D. Miguel Ángel González García además de otras comisiones. La Vicaría de Pastoral ha elaborado una serie de actividades para ser realizadas a lo largo del año jubilar, buscando un resurgir nuevo de devoción a san Rosendo, por el conocimiento, por la peregrinación a su sepulcro, ganando la indulgencia jubilar, y por la convivencia y comunicación de experiencias en la villa de Celanova.

Hay que trabajar para ir ganando, poco a poco, una mayor devoción popular a san Rosendo en nuestra tierra. Este año jubilar es un punto de partida como lo fue el aniversario de su muerte en 1977. Esto supone una profunda espiritualidad en la parroquia de san Rosendo, un referente parroquial para las parroquias del arziprestazgo y un motivo de encuentro para rezar.