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MONASTERIO DE SAN PEDRO DE ROCAS

El monasterio de San Pedro de Rocas está situado en el ayuntamiento ourensano de Esgos, en un hermoso paraje de monte bajo, salpicado de rocas.

Monasterio de San Pedro de Rocas

Monasterio de San Pedro de Rocas

Conforme nos acercamos al monasterio, vamos adentrándonos en un profundo bosque y en nuestro ascenso, divisamos el conjunto pétreo que aparece ante nosotros como por arte de magia, encontrándonos, probablemente, ante uno de los más antiguos vestigios del monacato galaico y único eremitorio rupestre que se conserva en Galicia en la actualidad.

Resulta complicado explicar el origen de este monasterio, pues está envuelto en la leyenda. Una leyenda relatada en un documento del año 1007 que explica lo que aconteció en época de  Alfonso III (886-910):

“Un caballero llamado Gemodus, yendo de caza, se encontró unas ruinas que estaban abandonadas desde hacía mucho tiempo. Él, junto con otros cazadores que lo acompañaban, decidió quedarse a vivir en aquel lugar para hacer vida de retiro y oración y sus compañeros lo eligieron abad”.

Pero para explicar su origen, no podemos quedarnos en la leyenda, tenemos que buscarlo en una lápida perteneciente al monasterio y que hoy se encuentra en Museo Arqueológico Provincial de Ourense. En la lápida se puede leer: + HEREDITAS: N / EVF RAXI: EVSANI: / QVINEDI: EATI: FLAVI: / RVVE: ERA. d  ª C X ª I:

La mayoría de los autores coinciden en que se trata de una lápida realizada en el año 573, para conmemorar la herencia de aquella arquitectura por un grupo de gente. Ateniéndonos a esto, se puede pensar que en ese año ya existía en San Pedro de Rocas un cenobio, lo que presupone que tal vez sea este monasterio el primer ejemplo de vida religiosa en comunidad de Galicia.

La parte más antigua del monasterio son las cuevas excavadas en la roca con las  características típicas de la alta edad media; sistema de aireación a modo de chimenea y presencia de sepulturas antropomorfas surcando el suelo. El recinto recibe la regla benedictina en las décadas finales del siglo XI o en los primeros años del XII, y será entre los siglos XII y XIII cuando la iglesia adquiere la apariencia actual. Fue también en ese  momento cuando se llevó a cabo la confección de una pintura mural que se encuentra situada en una de sus naves. Es el único mapamundi mural conocido hasta el momento, realizado al estilo de los mapas de beatos del siglo X.

La parte más antigua del monasterio son las cuevas excavadas en la roca con las  características típicas de la alta edad media

La parte más antigua del monasterio son las cuevas excavadas en la roca con las características típicas de la alta edad media

La documentación que se conserva en el archivo de la catedral de Ourense, estudiada en profundidad por Emilio Duro Peña, nos hace pensar que  San Pedro de Rocas nunca llegó a ser un monasterio muy grande.

El monasterio pasó por diversas etapas constructivas y es probable que el famoso campanario, hoy símbolo de este edifico, se construyese en el siglo XVI. En el siglo XVII, el conjunto monasterial de Rocas sufrió un incendio y el antiguo monasterio benedictino desapareció. Después se erigió la actual casa prioral para la que se emplearon las piedras del antiguo edificio. En el siglo XIX las necesidades parroquiales obligaron a construir un nuevo cementerio situado al lado de la iglesia. Desde 1928 y debido a otro incendio, el monasterio quedó abandonado hasta los años 50. En 1973 la Diputación Provincial de Ourense, acometió la reforma de la casa prioral.

Durante los años 1988 e 1989 de la mano de Emilio Fonseca Moretón se cubrió la nave transversal de la iglesia y al levantar el suelo se descubrieron enterramientos de tres épocas; la primitiva o prerrománica anterior al siglo X, la románica del  siglo XII y la de las reformas de los siglos XVI e XVII.

El monasterio se encuentra en un paraje de pinos y rocas

El monasterio se encuentra en un paraje de pinos y rocas

En los años 2005/6 se proyecta y lleva a cabo una reforma integral de la casa prioral para adaptarla y hacer del edificio un centro de interpretación de la vida monástica y que, a mi juicio, no está aprovechado como hubiera sido deseable ya que visitante se queda con una información pobre de lo que fue la vida monástica. Pero San Pedro de Rocas que acoge entre sus muros, tal vez más de mil quinientos años de historia, es suficiente para transportarnos al mundo eremítico y ese es el sentimiento que debemos tener en cuenta al visitarlo.