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MANZANEDA

Tras recorrer los rincones más escondidos de la villa de Trives, charlar con sus gentes, degustar su gastronomía y proveernos de unas cuantas “bicas” para los amigos, emprendemos la ruta de Manzaneda. Bajando la cuesta hacia el Bibei, al llegar a la fuente, tomamos el desvío a la derecha, una carretera comarcal, estrecha y tortuosa como muchas de la zona. Pequeños hatos de vacas marelas, rebañitos de ovejas, soutos de castaños y bancales medio abandonados conforman el paisaje a ambos lados de la carretera. Dejamos atrás Mendoia y Sobrado de Trives, muy importante en otro tiempo, con su emblemática torre del siglo XII en proyecto de rehabilitación. Unos pasos más y ya estamos en Manzaneda, villa medieval situada en plena falda de la montaña.

El proyecto de rehabilitación llevado a cabo es espléndido. Calles enlosadas, balconadas de hierro, ménsulas de piedra… El conjunto urbano conserva el aire característico del Medievo dando la sensación de que estamos ante un decorado. Destaca la muralla, de la que se pueden ver varios tramos aceptablemente conservados debido a que las casas modernas se fueron construyendo en su parte exterior.

En la parte alta se encuentra la llamada Puerta de la Villa, totalmente restaurada, por la que discurre el Camino do Medio hasta el lado sur donde estaba en la Edad Mediala Puerta Falsa. De ésta sólo queda el nombre. En el extremo del recinto aún se pueden ver las ruinas del castillo, O pé da torre, de origen real en el siglo XII como la mayor parte de las fortalezas medievales. Los condes de Lemos lo utilizaron en sus luchas con los Benavente, sin que éstos consiguiesen nunca expugnarlo.

Más tarde fue destruido por los hermandinos, pero una vez derrotados fueron obligados a reconstruirlo. En el siglo XVI el castillo de Manzaneda era uno de los más importantes de Galicia, pero poco a poco se fue desmoronando y sus piedras fueron utilizadas para todo tipo de construcciones, incluso para el firme de la carretera. Hoy hay un mirador desde donde se divisa un inmenso horizonte que nos invita a soñar con viejos caballeros con yelmos y espadas o con hermandinos renegados dispuestos a asaltar la fortaleza.

En Manzaneda, a unos cuantos kilómetros de la capital del municipio se encuentran las únicas instalaciones de montaña de Galicia.