«

»

EL CAMINO MOZÁRABE DE SANTIAGO

De guiarnos por la propaganda, los medios de comunicación y la actitud oficiosa, cuando se habla del “camino”, de lo que se trata en realidad o se da por supuesto es el Camino Francés. Cuando se habla en abstracto del camino, en realidad se está hablando de algo muy concreto. Hasta hace unos cuantos años la revista nacional Peregrino que se supone que cubre también los otros caminos integrados en la federación española, a duras penas admitía ningún artículo que aludiese a otros caminos que no fuesen el francés.

Catedral de Ourense

Catedral de Ourense

“Camino de Santiago” es un concepto abstracto; es lo que cada uno emprende desde la misma puerta de su casa, andando hacia el sepulcro del apóstol Santiago en Compostela, vaya por donde vaya, sin tener que ir a pie desde tal punto a tal otro por tal o cual camino establecido. El verdadero peregrino tiene más mérito cuanto más sacrificio hace.

La vertebración de los caminos es por lo tanto infinita, siempre abierta, aunque también, como es natural, al ser uno el punto de destino, siempre acaban encontrándose y unificándose, marcando los cuatro puntos cardinales, más o menos. Los así unificados son los “Caminos” con nombre, ya definidos en el tiempo y en el espacio.

Uno de estos caminos o rutas de peregrinaje, con sus variantes y contribuciones laterales, es el Camino Mozárabe, defectuosamente apellidado “Ruta de la Plata” como veremos, que cubrió en los inicios y durante la Edad Media la parte meridional de la España irredenta y asoballada por la morería. Un camino, ya entonces, de ida, de huida pero sin vuelta. “Mozárabe” por ser ellos, los cristianos asoballados y a pesar de ello, los que desde el primer día lo recorrieron entero, con lágrimas, en aquellos calamitosos tiempos.”Mozárabe” por abrazar todo aquel espacio asoballado; está claro, por principio, que en la denominación ha de entrar o estar comprendido todo lo denominado. “Vía de la plata”, no cumple esta condición esencial.

Hay que tener en cuenta que las vías romanas llevaban en el Bajo Imperio, en lo que a Gallaecia respecta, el nombre de vereda, en el sentido latino de “ureda” iter per quod caballus ueredus uadit” (Du-Cange), y que tal nombre de vrea, verea es aquí constante, aplicado al Camino Mozárabe.

Iglesia de San Martiño, A Gudiña

Iglesia de San Martiño, A Gudiña

Llamado en la Rabeda, en escrituras medievales, Viam Veterem, es el camino entre Xunqueira y Ourense; Vrea de Santiago (sic) al cruzar la Veiga de Antela; Vrea en Tierras de Laza; Vrea Vella en la Sierra Seca y en la Tierra de las Frieiras; Vrea o Verea en Lubián; Verea de Monte Boe (1157) en Mombuey, Sanabria, etc.

A lo largo del tiempo, como los caminos son de uso universal y por ellos anda toda clase de gente –traficantes, emigrantes, arrieros, peregrinos—puede tomar el sobrenombre de quien más los frecuenta. Es así que nuestro camino puede verse ocasionalmente con el nombre de Vrea de arrieiros, Vrea de segadores, Vrea de gallegos, Vrea de Castilla…

Será después, en el siglo XVI, Camino Real. No hemos seguido el camino en toda su extensión a lo largo del tiempo, pero sabemos en concreto que en el siglo XVI se llama Camino Real en dos puntos: por el 1525-1530 en Xunqueira de Ambía, cuando Alonso Piña “fundó un hospital… puesto que por allí pasa el camino francés y real”, (Vol. Aur., VI, 215-216). Y en el Libro de Foros de la Feligresía de Laza, el año 1570, vemos (f. 39): …derecho a Caveza dos Dados que está junto al Camino Real entre el lugar das Eiras y las Cruces…

Cruz y milladoiro en Portocamba

Cruz y milladoiro en Portocamba

Desde el siglo V esta es sin duda alguna la vía de comunicación de Galicia con la Meseta. Por ella entra Leovigildo en persecución de su hijo san Hermenegildo, cuando anexiona el Reino Suevo de Galicia.

Probablemente la decoración y los motivos castreños emigra desde los castros al sur del Miño, cara al sur –San  Pedro de la Nave—y cara al este por el otro lado desde Santa María de Viñas, incluyendo en el legado el arco mal llamado de herradura y la ventana geminada, tan utilizados en el arte mudéjar.

Con los peregrinos se difunde literatura, leyendas, cantares de gesta y mitos, estos más bien en sentido inverso. Y elementos de lenguaje. En las Portelas y Frieiras, lo mismo que en Viñais, quedan restos de romances de este origen. El mito de las ciudades sumergidas parte del lago de A Limia (O Bión) y se difunde por el camino de vuelta con los peregrinos. Así llega al lago de Sanabria, Lucerna in Valle Viride del Pseudo Turpin, y otros lagos de Suiza, dado que por Lucerna pasaban y repasaban peregrinos alemanes.

También el mito del Pico Sagro sobre este camino junto a Santiago, que llega frente al lago de A Limia, Serra de San Mamede y A Gudiña.

Recursos

El peregrino y el turista peregrino, ambos promocionan el país que atraviesan, en los aspectos cultural, económico y social, pero también ellos a su vez se benefician de los lugares por donde pasan. Itinerarios llenos del latir humano por los siglos, cuya toponimia parlante va diciendo de su historia una lección continua que el caminante va captando por la vista. Es por lo que interesa tener información, saber de los recursos y posibles temas que se pueden encontrar, en este caso en la provincia de Ourense.

Recursos naturales

Son la tectónica, paisaje, flora y hasta fauna. Superada la Meseta, sobre las portelas de O Padornelo y A Canda, con la gran depresión intermedia por la que discurren los ríos Tuela y Tuiza hacia el Túa, lugar de unión, por el Maratón, de las sierras Segundeira y Culebra. Y seguimos por Serra Seca, con vistas a Serra de Penas Libres y Raia  Seca con el pico de Mairos por la izquierda; por la derecha, serra do Canizo, división histórica y prehistórica entre asturicenses y bracarenses, por cierto que también término final de la antigua mesta. Por la derecha vemos el Invernadeiro, el profundo cauce del río Camba en medio; al frente, Pena Nofre, y luego el descenso con enorme depresión a derecha, la de Cerdedelo; al frente Monte de Meda con el gran espigón del castillo de Monterrey. Son seis kilómetros, y al fondo, en el escondido valle del río Támega, Laza. Sube la montaña al altiplano de Alberguería, fundada en 1130 por causa del camino, viendo a derecha Serra de San Mamede, a izquierda Serra de Larouco y serrijones del Xurés. Y bajamos a la perfecta llanura de A Limia, hasta ayer lago Bión, cruzamos el río Arnoya, subimos y bajamos al llano de A Rabeda y a Ourense sobre el río Miño.

Recursos históricos y artísticos

A partir de Puebla de Sanabria (céltico y precéltico Senábrega), caminamos por la Vrea, primitiva Vía romana XVIII de Braga a Astorga por Pinetum (Pentes, A Gudiña). Antes vemos el mítico lago y la románica San Martín de Castañeda (hasta el s. XVI Castinaria). En Lubián, el santuario barroco, antes románico de Nuestra Señora de las Nieves, vulgo de A Tuiza, y pasada A Canda, las iglesias barroconeoclásicas de Vila Vella y A Mezquita con su palacio de los comendadores del Temple. En estos pueblos hubo lucha de moros y cristianos, que aún hay en Fontefría de Pena Nofre, Laza, Trez y Retorta sobre el Támega. En Laza es famoso el auto de Adán Eva, con el sacrificio de Abrahám e Isaac, en las Cruces de mayo. En Verín vemos la iglesia de la Merced, subimos al castillo de Monterrey, en cuyo entorno se encuentra el hospital de peregrinos (1391) con su portada de cuatro archivoltas y tímpano con tetramorfos, y la iglesia gótica de Nuestra Señora de la Gracia. Adelante, la iglesia prerrománica de Santa María de Mixós, luego, Santa María de Retorta, gótica.

En el llano de A Limia, Santa María de Codesedo, románica, de Caballeros de Santiago, S. J. de Cortegada, románica, y O Bon Xesús de Trandeiras, manuelino; en Xinzo, la iglesia románica; en Sandiás su iglesia con influencias manuelinas. Atrás, pasando a la derecha del Camino, visitamos el gran santuario de Nuestra Señora de los Milagros, barroco. Seguimos a Santa María la Real de Xunqueira de Ambía, basilical, románica, con claustro gótico; más adelante, a la izquierda, Santa Mariña de Augas Santas, como la anterior. En A Rabeda, San Pedro de Figueiredo y San Clodio de Pazos, románicas; y pasando por la de San Breixo de Seixalvo entramos en Ourense. Accediendo por el Pórtico del Paraíso (segundo de la Gloria), vemos la catedral románica, con visita obligada de todo peregrino al Santo Cristo en su capilla. Visitamos San Francisco, gótica, la Trinidad, gótica, Santa María Madre, el Mueso, las Burgas, el puente Romano y otros puentes, hasta el fantástico y atrevido del Milenio, bajando por las termas, cinco a la derecha del Miño y otras en la ciudad.

En las rutas subsidiarias citemos por lo menos Santa María de Entrimo, Santa Comba de Bande, el monasterio de Celanova y San Miguel, esta mozárabe.

Siguiendo hacia Santiago, vemos Santiago de Gustey, románica con gran estatua del Apóstol, San Paio de Bóveda, Santa Baya de Beiro y S. M. de Cornoces, románicas. Adelante, San Facundo de Cea, también románica. Desvío a la derecha 10 kilómetros y estamos en el monasterio de Oseira “Escorial de Galicia”, con iglesia románica y claustros barrocos.

Órdenes militares

En territorio gallego aparecen los Caballeros de Santiago amparados por los Canónigos de San Agustín de Loio al lado de Portomarín, Lugo, que atienden el hospital de San Marcos de León, que desde ahora va a ser Encomienda de la Orden de Santiago. También los vemos en Santa María de Benevivere.

De la Encomienda de San Marcos depende la Orden en Campobecerros, que protege a los peregrinos empalmando con los Templarios de las Frieiras y Sanabria. A Campobecerros nos llevan los Canónigos de San Agustín instalados allí desde Xunqueira de Ambía y Santa María del Sar a la entrada de Santiago.

Por su parte, a mitad de camino entre Campobecerros y Xunqueira, vemos a los Caballeros de Santiago en Santa María de Codesedo, de la misma Encomienda de San Marcos. Cubriendo el espacio del monte Talariño y A Limia tenían como sufragánea la feligresía al lado de Alberguería.

En Xunqueira de Ambía, con Canónigos de San Agustín, el Camino Mozárabe cruzaba el río Arnoya por Porto Vello (Os Pelamios) por debajo de San Juan de San Xillau en la Edad Media Sancto Iuliano de Penna Fideli, quizá relacionado también con San Xulián Hospitalario igual que en el paso del río Esla, devoción que se arraiga de la mano de los Caballeros Hospitalarios de San Juan, también presentes en algún tiempo en este Camino Mozárabe.

En Alberguería, los Caballeros de Santiago debieron sustituir a la Orden de Hospitalarios de San Juan o Caballeros de Malta, cuya cruz aún hoy se puede ver en la repisa de la ventana de la sacristía de la iglesia parroquial.

A medio camino entre este lugar y Porto Camba, por el atajo sin bajar a Laza, hay señales de que también estuvieron en el despoblado denominado Os Poletarios (Hospitalarios). Donde tenían su sede era en el Hospital de Osoño, entre Vilardebos y Verín, por el camino subsidiario de Braganza y Vinhais. Puede que también estuviesen en A Gudiña antes que los Templarios.

Mitos

El Camino Mozárabe también hace alguna contribución importante al Camino Francés ya que en él se origina y de él se extiende uno de los mitos más importantes de la Europa occidental: el mito de las ciudades sumergidas. No es el único mito originado en A Limia. También en esta zona nace el del río Lethes, etimología griega del antiguo nombre del río Limia, Lézeson, bien explotado por los indígenas como tabú contra los tartesios para que no se llevasen los minerales de la región. Décimo Xuño Bruto, Gallaicus apellatus, fue quien dio cuenta del tabú.

El origen del mito de las ciudades sumergidas hay que buscarlo en el centro de la provincia de Ourense, en la laguna de Antela o lago Beón (ant. Bedione), donde la realidad se desmorona pasando gradualmente a la leyenda y al mito. Cruzada por el Camino Mozárabe, donde la calzada elevada lleva todavía el nombre de Vrea de Santiago, atravesaba la Vía XVIII de Braga a Astorga, testimoniado por un buen número de miliarios.

En el lago Beón de A Limia, hoy desecado y cultivado, existieron tres poblados palafíticos, de los que solamente llegamos a conocer “os cortellos” en tres grupos de 50, bien visibles cuando en el verano el nivel del agua bajaba. Los “cortellos” eran una especie de anillos, cercados de tierra que se elevaban unos setenta centímetros del nivel general, de 11 metros de diámetro con una pequeña entrada y prominencia central de la misma altura. Eran los cimientos donde se hincaban las vigas donde tejer las corras. Un cálculo aproximado del aforo de los 152 “cortellos”, nos da una capacidad para más de 5.000 moradores, de acuerdo a la capacidad de las pallozas de los castros.

Santiago sedente policromado, Pórtico del Paaíso

Santiago sedente policromado, Pórtico del Paaíso

Lo único que queda es la fotografía aérea que se hizo antes de la colonización, donde es posible ojear los “cortellos” y en torno a los primeros cultivos cuando ya comenzaba la desecación. Las grandes excavadoras arrasaron todo. Aparecieron puntas de flecha y algún raspador, con 40 vigas carbonizadas que se llevaron a Xinzo.

Hasta la década de 1960 fue la laguna más grande de España; hoy es una llanura parcelada.

Cuando ya el agua estaba baja y se estaba empezando a cultivar, los habitantes de los palafitos saltaron a tierra y fundaron pueblos tan antiguos como Zadagós, A Lavandeira o A Corga, donde aún se puede ver alguna casa de “terrón”. Con el tiempo se fue perdiendo la relación con el antiguo hábitat, y la memoria de la realidad. Y cuando la razón carece de respuestas se va imponiendo el mito, que los que somos de los alrededores conocemos desde niños. Cuenta la leyenda que “eran tres ciudades llamadas Anfiloquia, Antioca y Antioquia. Vino el Apóstol predicando en nombre del Señor y nadie quiso darle posada ni oír lo que anunciaba el Evangelio. Por la mañana temprano salió con la mujercita que le había dado acogida en su pobre choza y todo estaba cubierto de agua, hundido. No se veían ya las pallozas.

”Cuando era niño oía que durante la sequía se podía ver el gallo de la torre en el agua que viene al son de las campanas en las noches de invierno, mezclado con el croar de las ranas. […] Y un día de verano, cuando tenía nueve años y mi hermana siete, cuidamos el ganado sin dejarlo pastar desde el Pozo Grande en el río Viejo, donde pensamos que se veía la punta de la espadaña. […] Y no vimos nada…” Puedo asegurar que así fue el desengaño. ¡Pero algo siempre hay en el fondo de los mitos!

El Camino de Santiago de Vilar de Perdices y Montealegre atraviesa de sur a norte por Xinzo cara a Allariz el mismo lago; de este a oeste pasa, en tramo de 3 kilómetros, el Camino Mozárabe, por donde cruza la Vía XVIII de Braga a Astorga.

El mito corre en boca de los peregrinos –de ida y vuelta—y pasa las portelas, anclando en el lago de Sanabria, antiguo lago glaciar sobre el que está el monasterio de San Martín de Castañeda, llamado aún en 1755 S. M. de Castañeira por el peregrino sevillano D. A. Gálvez (op.cit.). Aquí yace en lo profundo Lucerna de Valverde, Lucerna in Valle Viride, de la que ya el Pseudo Turpin se hace eco. En lo profundo de las aguas, por no acoger a  un peregrino que era Cristo desfigurado.

Miguel de Unamuno recrea el mito en San Manuel Bueno Mártir; aun entrada la noche se oyen campanadas perdidas de los campanarios hundidos, martilleando en la conciencia obsesiva de San Manuel:

¡Ay, Valverde de Lucerna,
Hez del lago de Sanabria!
No hay leyenda que dé cabria
De sacarte a luz moderna.
Se queja en vano tu bronce
En la noche de San Juan…

Y, ¿por qué “de Lucerna”, a tan larga distancia, en los montes de Suiza, ya en la primera mitad del siglo XII? Allá llegó, llevada por los peregrinos, donde también hay los glaciares de antiguos palafitos. Muchos peregrinos partían de Einsiedln, donde estaba el monasterio benedictino (937) con Nuestra Señora, la patrona de Suiza; de allí a Lucerna, con lagos en sus montes. Los peregrinos, de vuelta, no dejarían de recomendar el albergue de S. M. de Castanaria sobre el lago, y contar la leyenda de la ciudad sumergida.

Antiguo hospital de peregrinos en Seixalvo

Antiguo hospital de peregrinos en Seixalvo

El mito corre y se extiende por el Camino Mozárabe, y pasa al Camino Francés llegando hasta Suiza. También aquí se extiende; se encuentra en el Bierzo donde lo registra M. Díaz, (De Santiago y de los caminos, p. 265), en Lamas de Guá al norte de Lugo; en las marismas de Artes, cerca de Corrubedo, A Coruña; en las de Dimo, cerca de Catoira y en el lago de Maside, Ourense.

Pico Sagro

Es otro mito muy arraigado en el Camino Mozárabe, muy cerca de la ciudad de Compostela. Entre el río Ulla y la ciudad del Apóstol se yergue elevada y afilada la cima del monte llamado Pico Sagro o Pico Sacro. Los peregrinos lo recorren por la ladera oeste, a un tercio de altura, pasando al lado de la ermita de Santiaguiño y de la fuente Monumental, que en letra y figura de bajo relieve muestra la leyenda de la reina Lupa, con los discípulos del Apóstol llevando el cuerpo de Santiago en un carro tirado por dos toros bravos entre fieras y castillos por un robledal.

El mito es precristiano, pero no tan antiguo, y creo que, como el del río Lethes, surgió como tabú autodefensivo. El historiador Justino (s. II) le dice a Mons Sacer vel llicinius, y así se repite en los documentos, aunque solamente lo primero queda, que tal monte tiene minas de oro, pero que no se puede sacar a flor de tierra salvo por una tormenta o rayo fulgurante que lo ponga al descubierto. Como en el caso del Lethes, río del Olvido de A Limia, tiene todos los visos de ser un tabú indígena, autodefensa contra el hurto de metales preciosos que en el noroeste se sufrían por parte de los tartesios.

El mito tiene cierta difusión, enraizando a partir de aquí por el Camino Mozárabe. Incluso, frente a la laguna de Antela en el punto de la Vrea de Santiago, donde 4 kilómetros cara al norte, sobre el lugar de Xocín, nos encontramos con otro Pico Sagro. Quizá se haya perdido u olvidado todo lo que se decía de él, porque por más que indagamos no pudimos obtener ningún dato aparte del nombre.

Cerca del monte Talariño y Alberguería vamos viendo por la izquierda, a no mucha distancia, la sierra de San Mamede, coronada con la ermita románica y prerrománica del Santo anacoreta, en otro tiempo perteneciente al monasterio de Montederramo. Es de notar que por delante de esta ermita pasaba el Camino Real de la Ribeira Sacra, de donde se separaba el Camino Mozárabe en la Mourisca, a la salida de Puerto Camba (Mapa Fontán, 1845).

En la parte baja de la villa de A Gudiña hay un alto sobre una enorme cueva, encantada, a la que acompañan las consiguientes historias de moros y tesoros. También le llaman Pico Sagro.nal de la Vía Nova.

web_a gudiña web_a limia. pedra alta da antela web_antiguo hospital de peregrinos en seixalvo web_campobecerros web_capillita seixalvo web_cruz y milladoiro en porto camba web_el camino de santiago em seixalvo.santa agueda web_embalse das portas web_flor de acebo en a gudiña web_flor de carquesia abundante en la ruta mozárabe web_flor de uz web_monasterio de trandeiras web_puzo do lago en maside web_santiago sedente web_seixalvo web_torre de la iglesia trandeiras web_venta bolaño en la ruta mozárabe