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BALNEARIO DE CARBALLIÑO

El Gran balneario de Carballiño se encuentra situado en plena villa, a la orilla del río Arenteiro, en un parque de hayas y robles centenarios de gran valor natural y paisajístico.

Balneario de Carballiño

Balneario de Carballiño

Las aguas son de origen meteórico. Son claras al nacer, aunque luego toman un color opalino debido a su composición química. Son de naturaleza sulfurado-sódicas, bicarbonatadas, sulfatadas, litínicas, alcalinas, medioambientales, hipotermales y escasamente radioactivas. Hay dos surgencias, una brota en un estanque denominado de San Roque con un caudal de 12 litros por segundo a una temperatura de 22º C. La otra nace en el pabellón de agüistas y es la propia fuente del balneario con un caudal de 14 litros por segundo, a una temperatura de 28º C. Están indicadas para las afecciones del aparato digestivo y en los trastornos funcionales hepáticos, hepatitis crónicas y litiasis biliar; para los trastornos gástricos como pesadez de estómago, digestiones lentas, náuseas, vómitos; en las dolencias de las vías respiratorias altas, bronquitis crónica, asma y enfisemas; y en los trastornos reumatológicos y dermatológicos. Se emplean en baños y en bebida. En este caso se aconseja beberlas al pie del manantial.

No se tiene noticia de que estas aguas hubieran sido explotadas por los romanos como ocurre con otros balnearios. En el siglo XVIII Bedoya refiere que había una poza que los vecinos habían excavado para su uso. Carballiño es una villa relativamente reciente, aunque diversos hallazgos revelan la existencia de asentamientos romanos y prerromanos. En la Edad Media era un simple cruce de caminos entre montaña y ribera, con un mesón y un roble que servía de hito. En la segunda mitad del siglo XVII los frailes de Oseira crearon en el mesón una feria cuyo campo es la actual alameda. Así empezaron a construirse los primeros edificios, y en el siglo XVIII empezaron a ganar fama las aguas termales, lo cual motivó que lucharon por su posesión la encomienda de Beade y el monasterio de Oseira.

Parque del balneario

Parque del balneario

Debido a la Desamortización de Mendizábal las aguas pasaron a pertenecer al Estado. En 1898 un particular lo adquirió en subasta pública. Empieza entonces la construcción del balneario, que se inaugura en junio del año 1900. Se publicitaban las “cómodas bañeras de mármol, elegantes salas de duchas, pulverizaciones e inhalaciones”. Un año después, el Real Consejo de Sanidad del Reino le otorgaba la categoría de balneario de primera clase, tanto por la calidad de las aguas como por los servicios y atención. La casa de baños es obra del arquitecto ourensano Vázquez Gulías. Es de forma rectangular de unos cincuenta metros de longitud. Los baños se encuentran a lo largo de uno de los lados de la sala; al otro una espléndida galería permite a los pacientes visionar el parque mientras esperan turno. Es de destacar la cúpula acristalada que proyecta la luz natural a todos los rincones.

Es de los pocos balnearios de Galicia que después de la Guerra Civil continuaron funcionando con éxito. Unos cinco mil bañistas pasaban por allí todos los años. En la actualidad acoge sólo a personas mayores, en virtud de los convenios suscritos con la Administración. Pero la decadencia se ve por todas partes. Es urgente una remodelación de las instalaciones y una adecuación a la cultura actual de los balnearios.

El complejo no dispone de hotel. Esta circunstancia ha favorecido el desarrollo de la villa por la proliferación de fondas, restaurantes y hostales para dar servicio e los agüistas.

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